Teresa Barros: La música es mi universo

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Ella es —literalmente— un retrato de esperanza. El sol acaricia ligeramente el perfil de su rostro, mira su resplandor con ojos cristalinos al hablar sobre las peripecias que vivió antes de relanzarse como artista musical, ya no en castellano (que es la lengua madre de su país de crianza), sino en inglés, su lengua de nacimiento.

De madre catalana y padre gallego, radicados en Santiago de Chile, Teresa Barros (nacida en Rochester, Nueva York, y convertida así, por la ley mexicana, como chilena estadounidense), toca un bandoneón construido en 1937 que compró en una visita a Buenos Aires, y que ahora es su fiel compañero en Guadalajara, donde ha empezado a incursionar en una serie de sonidos pop, fusionados con los del típico tango argentino y la electrónica, dejando así un sazón alternativo.

El primer disco Two hhats de 2013, ya deja la puerta abierta para que este 2014 llegue el segundo, el cual respetará la carga irónica que la caracterizó en su música, así como la forma de escribir las letras, las cuales hablan de vivencias personales y de su existencialismo.

Estadounidense
Cuando uno nace en el extranjero tiene una carga extranjera muy grande, el hecho de haber echado raíces en otro macetero te marca toda tu vida, hay cosas energéticas que siempre van a ser diferentes al país de la madre. Tuve muchos problemas debido a que no logré adaptarme a Chile, porque en mi casa todos son de raíces españolas y las reglas de mi casa son así, yo viví cinco años en Estados Unidos y, cuando llego a Chile, me tengo que adaptar a la cultura chilena de la sociedad y a la española de mi casa.

Música
La música es la conexión con el universo, me da paz y placer, lo siento cuando la escucho y es lo único que me permite irme de la situación en la que estoy, me desconecto completamente, es pura endorfina para mí, por eso amo tanto lo que hago. Coincido con el filósofo que dice: “El mundo sin música sería un error”.

Pseudónimo
El sobrenombre de Two hats (Dos sombreros) me lo pusieron en la estación Juárez del tren, en el Parque Rojo, porque ahí tocaba y pedía monedas para desayunar. Un día un muchacho se quedó mirándome, oyó todo el repertorio y me hizo un dibujo, un boceto de mí, y me lo dedicó, le puso “para la chica de los dos sombreros”, porque yo andaba con dos sombreros, uno en la cabeza y el otro para pedir propinas. Cuando finalmente me presenté, así lo hice, como la chica de los dos sombreros.

Viajero
El bandoneón lo compré en Buenos Aires en el año dos mil, en un viaje que hice y en cuanto llegué a Chile empecé con las clases, muchas de ellas por mi cuenta. Él me ha acompañado, lo traje de Argentina, lo usé en Chile y es el mismo que utilizo acá en México. Buenos Aires, Santiago, Guadalajara, incluso es con el que he grabado.

Residencia
Como no había funcionado mi música en español, me puse a componer otra vez, aunque ya había renunciado. Para mí era un sueño de adolescente esto de ser artista. Me puse a mezclar con el bandoneón y compuse en inglés, porque era música sólo para mí, no buscaba que nadie la escuchara. Empezaron a salir canciones que hablan de mí con mofa, riéndome de mí y de mi sueño de ser artista. Es música muy sarcástica y con conceptos del castellano traducidos al inglés, y así fue como nació hats. Le dije al productor que yo era “la chica de los dos sombreros” y él me dijo que no, que como yo había nacido en Nueva York, yo era Two hhats, y así quedó el disco, con una h de más.

Por Víctor Rivera
Fuente: www.gaceta.udg.mx

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